mayo 24, 2007

En caso de...

¿Qué hacer cuando uno está deprimido?

Muchos encontrarán ante esto respuestas fáciles, como ir de compras, distraerse, irse de viaje, darse un masaje, eliminar monotonías, en fin, una gran cantidad de cosas que sí, ayudan a no sentirse deprimido ante situaciones de la vida que de un momento a otro nos bajan el ánimo (y por consiguiente la autoestima).

Pero qué pasa cuando, por más que lo intentas, no puedes sacar el problema, cuando ya no piensas en él, pero te queda esa zozobra, esa sensación que algo no anda bien… Quizá la solución sea la misma, pero si no tienes las ganas de salir, de hacer todas esas acciones que sabes muy bien te ayudarán o al menos te aliviarán momentáneamente…

¿Cómo se debería actuar? Cuando tienes un sinfín de cosas que pensar, cantidades enormes de decisiones que tomar y peor aún: no tienes el tiempo y el ánimo suficiente para empezar a hacerlo, porque simplemente no sabes por dónde comenzar, porque conforme pasan los días nuevas situaciones van surgiendo, quizá peores, quizá mejores, pero de algún modo te presionan… pero una mente deprimida, ante tales presiones no es capaz de escoger la mejor opción que le permita resolver problemas y con ello, levantar el ánimo para así salir de la depresión.

¿Y esas personas cercanas a ti? ¿Tus amigos? Sabes que están y que están bien, que su felicidad podría contagiarte y hacerte sentir mejor; sabes que si comentas con ellos tus sentimientos y emociones, quizá juntos encuentren una solución; pero ya lo has hecho… no hay gran mejoría, quizá ya sonrías, quizá ya olvides por ratos lo que acontece en tu presente, pero en alguno o varios momentos del día regresas a él y vuelves a caer… es entonces cuando se debe determinar que, los amigos han llegado al punto máximo de influencia, que la solución está en ti.

Y es entonces cuando debes buscar fuerzas, agarrar energías de cualquier procedencia y ponerte a pensar y pensar; a hacer primero una autoreflexión de aquello que te ha pasado, para luego ver las acciones tomadas hasta la fecha (que seguramente serán muy pocas acciones) y después pensar en varias alternativas que te permitan dar vuelta la página del libro que es tu historia y comenzar otra página con letra mayúscula.

Cosa muy difícil de hacer (el pensar), en esos momentos de debilidad hay ganas de hacer nada, de dormir, de olvidar, de tratar de desaparecer; es una ansiedad provocada por un malestar que sabes no es un virus, una bacteria, un hongo o un simple dolor de cabeza; es un estado mental del cual se quiere salir, pero no se encuentra una ruta de escape adecuada y convincente, y muchas veces, en la búsqueda, en la lucha para poder salir, las fuerzas, los ánimos, las ganas, se acaban… y se dejan perder, se rinden.

Quizá el deseo de saber qué será de uno en el futuro es lo que mueva a varias personas a seguir intentando salir de una depresión. Es importante recordar siempre y en todo momento que las malas rachas vienen y van, y que por muy malas que sean o lo parezcan, algo bueno y rescatable tienen. Hay que aprender a aprehender lo bueno de todo y hacer de eso algo grande… y si eso no es suficiente… hay que estar convencido al cien por siento, que en medio de la tempestad, en el ojo del huracán, hay paz, tranquilidad y serenidad, y tal vez nuestro entorno esté en contra nuestra, quizá nos llueva sobre mojado, pero en nuestro interior hay un mundo distinto, en el cual nos podemos refugiar a cualquier hora, cualquier hora y en cualquier situación, para poder pensar, decidir y actuar de la mejor manera que a nuestro alcance sea posible.

Al final, el qué hacer, cómo actuar, en caso de estar tener una de estas depresiones, depende de uno mismo, de no dejarse perder, de levantarse hasta un punto en el que otros factores (personas de confianza y acciones que mejoren la autoestima) nos ayuden a salir de la depresión.

“El ser humano tiene la increíble capacidad de razonar… y con ella se pueden hacer grandes cosas.

¡No te dejes vencer!”.

Min.

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