
Corazón, mente y cuerpo.
Y estabas ahí, sentado en una banca del parque central, sólo con tu soledad, tus sentimientos, eras tú y nadie más. La gente que pasaba te daba igual, las bullas, risas, gritos y llantos de los niños te eran indiferentes al grado tal, que ni los escuchabas. Era evidente, de este mundo, estabas desconectado.
Y es así como aquella tarde se te fue, no comiste, no reiste, ni miraste a tu alrededor. Curioso, tu madre también lo hacía, sólo que ella se encerraba en su casa por días, semanas enteras. Pero tú, la noche ha caído, sigues ahí, en la misma banca, con la misma ropa y la misma bolsa de churros que compraste horas antes ¿Qué harás? ¿Dónde irás?
La noche crece, la neblina aparece, la gente corre a sus casas, uno que otro despistado - no tanto como tú - sigue ahí, las parejas acaparan los lugares más oscuros del parque - excepto el tuyo, que para variar es el más oscuro del parque -.
Sigues atónito, los churros se han agriado - pues el calor y las moscas son bastantes - las palomas del parque te rodean, se suben en ti, eres una estatua viviente - pues aún respiras - no te mueves, parpadeas en ocasiones, las parejas se han cansado de esperar te retirees del lugar y se han ido a sus casas - has quitado el deseo a muchas - nada parece importante ¿Qué piensas? ¿Qué sientes? ¿Qué haces?
Preguntas al aire, no las respondes. Tu madre las hubiese respondido para luego seguir en su enajenamiento mental. Depresión, tristeza, coraje ¡Algo debes sentir! Sufro y lloro, me revuelco y no consigo saberlo, a nadie ni nada ves, tu mirada está fija.
Pero espera, algo es seguro, tu corazón late, lento, pero lo hace. Las palomas se han ido a dormir, sus nidos están arriba de ti, en los árboles más altos del parque, es obvio, estás en la parte más alejada del mismo, la más oscuro, la más frecuentada de noche por los amantes y ladrones y la menos por las autoridades.
¡Voltea a tu izquierda! Una figura se aproxima hacia ti, a estas horas de la madrugada seguro es un ladrón - es inutil ya, está a tu lado.
¡Vamos a casa! - te dice con tono firme y serio - Es muy tarde para seguir aquí.
No reaccionas, no volteas a verle la cara, parece haber llorado un buen rato ¿Te digo algo? Parece buen hombre, de buena familia y espera, a juzgar por su rostro, debe tener tu edad ¿Quién es? ¿Cómo te ha encontrado en este lugar recóndito? ¡Al menos no fue un maleante! Vamor, mírale, voltea, levántate y ve a donde quiere, así me despreocuparé por ti.
¡Andrés! Por el amor de Dios, respondeme, dime algo - Te grita con desesperación, mientras varias lágrimas brotan de sus hojos grandes, se arrodilla, parece vencido, proyecta una tristeza inmensa, no le consuela nada - inevitablemente, llora en tus piernas.
¡Por fin! Al fin has movido una parte de ti ¿Verdad que se siente bien moverse y ser libre? Has bajado la cabeza, le ves llorar. Tu expresión es otra ahora.
Has cambiado el frío rostro, por una mirada tierna y llena de dulsura, quien no te haya visto horas antes juraría que eres incapaz de ponerte en ese plan. Con mano cálida le acaricias la cabeza al pobre hombre sollozante, le consuelas, poco a poco notas que deja de llorar y comienza a suspirar como un niño pequeño después de haber hecho un berriche en grande.
Cierras los ojos, sonríes, se incorporan juntos, le das un fuerte abrazo. Él no sabe qué pensar, está exactamente como yo hace una horas - y ahora - igual de sorprendido, no sabe si reir o enfadarse.
Hora de irnos a casa -le dices al oído - espero no lo vuelvas a hacer, si lo haces, sabes dónde buscarme, aquí es donde vengo siempre que tengo mil dudas en la cabeza, es donde nadie me molesta, donde a nadie le importa lo que me pase dentro, donde quedarme horas no implica molestar a alguien, donde respiro aire puro y donde los árboles son sabios, te hacen escuchar lo que el corazón dice, lo que el cerebro dicta y lo que el cuerpo pide.
Él ahora sonríe, salen una lágrimas que pronto secas con tu mano, le tomas del cuello, lo besas y finalmente dices "Mi corazón, va lento en sus latidos si tu no estás aqui; mi cuerpo te pide a cada instante, y mi mente no deja de pensar en ti y en aquellos momentos que hemos pasado; momentos que han forjado nuestras vidas, que nos han traído hasta este punto, dónde sin decirte nada de nada, me has encontrado y me has demostrado que realmente me amas"
Y con este final me quedo, todo aquél sufrimiento que me causaste por horas desde tu llegada, ha terminado en algo bueno y por más, bello. Una muestra de amor irrepetible. Increíblemente, después de varios años de conocerte, de tenerte aquí por lo menos una vez al mes, jamás te había imaginado salir tan contento y lleno de este parque de tus recuerdos.



2 comentarios:
Holaaaaaaaa !!
jojo, pues bueno esta padre la historia aunque algunas cosas quedan medio confusas.
Que padre sea un final feliz, jojo y que el amigo de Andres se preocupe por el.
P.D. quien escribe el Hombre vegetativo, el parque o un narrador :S??
Keep In Touch, see ya !
Devo de decir ue me agrado mucho y muy a tu anera mincito tkm =) waaa esta lindo sonrie si y espeor ke solo sean historias he tkm!!! beso
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